Deducibilidad de los intereses de demora tributarios

 

 

En fecha de hoy la Dirección General de Tributos ha publicado una Resolución en relación con la deducibilidad de los intereses de demora tributarios, en aplicación de la Ley 27/2014, de 27 de noviembre, del Impuesto sobre Sociedades que constituye el último capítulo sobre el prolongado cruce de criterios contradictorios al respecto que viene manteniendo este organismo frente a la AEAT y el Tribunal Económico Administrativo Central (TEAC).

El objeto de controversia, tal y como se recoge en el título de la Resolución, es la deducibilidad de los intereses de demora tributarios, esto es, los intereses legales que se cargan al sujeto pasivo o infractor cuando éste realice “un pago fuera de plazo o de la presentación de una autoliquidación o declaración de la que resulte una cantidad a ingresar una vez finalizado el plazo establecido al efecto en la normativa tributaria, del cobro de una devolución improcedente o en el resto de casos previstos en la normativa tributaria” (artículo 26 de la Ley General Tributaria). Tradicionalmente tales intereses se habían venido considerando deducibles a efectos del Impuesto sobre Sociedades en la medida que estuvieran debidamente contabilizados.

El TEAC inició la polémica interpretativa al negar tal deducibilidad en su Resolución de fecha 7 de mayo de 2015 por entender que no se trataba de gastos necesarios. Este criterio, en nuestra opinión, es muy discutible técnicamente en la medida que las Sentencias del Tribunal Supremo a las que se remite el TEAC aplicaban la Ley del Impuesto sobre Sociedades de 1978, mientras que desde la Ley 43/1995 la necesariedad no es un requisito para la deducibilidad del gasto.

La Dirección General de Tributos, por su parte, publicó con posterioridad varias Consultas Vinculantes, a destacar la V4080-15, en la que expresamente se consideraban tales intereses como gastos financieros sometidos a las normas de deducibilidad con carácter general vigentes para este tipo de gastos, tras lo cual la Subdirección General de Ordenación Legal y Asistencia Jurídica de la AEAT respondió el pasado 7 de marzo emitiendo un informe en el que estimaba no deducibles los intereses de demora contenidos en las liquidaciones administrativas derivadas de procedimientos de comprobación, de naturaleza indemnizatoria en aplicación de la doctrina vinculante del TEAC, mientras que los intereses suspensivos sí lo son.

Tanto la AEAT en nota aclaratoria del pasado 31 de marzo como la DGT en la Resolución aquí comentada parecen haber zanjado la polémica, al menos entre ambos organismos, al matizar que la primera siempre se ha referido a una interpretación bajo el antiguo texto normativo (Ley 43/1995) mientras que la segunda se ha pronunciado exclusivamente a efectos del texto normativo vigente en la actualidad (Ley 24/2014).

De esta forma, el criterio que parecen mantener ahora ambos organismos públicos es que los intereses de demora no eran deducibles hasta la entrada en vigor de la Ley 24/2014, mientras que tras su aprobación han pasado a serlo siempre que se cumplan los requisitos de deducibilidad exigibles para cualesquiera otros gastos financieros.

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